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Nuestra Historia

Cómo empezó todo

En 2005, la Dra. Juana Hernandez y sus padres, Maria y Francisco Hernandez se encuentran con Stacey Giglio por primera vez en el Aeropuerto de Kennedy mientras viajaban a la República Dominicana con tres miembros de una iglesia local para un viaje de misión médica. El viaje fue programado para la costa oeste de la isla hacia Haití. A su llegada en el Aeropuerto Internacional de Santiago, su contacto, Pastor Marcelino Méndez informa al grupo pequeño que el tiempo había estado mal y un huracán estaba en camino y se pronostica tocar tierra sobre la costa oeste. Debido a la noticia del tiempo mal, tomaron la decisión de dirigirse a la costa del este y llevar la misión allí en su lugar.

Pastor Marcelino y sus dos ayudantes Johnny y Garlic el conductor del bus llevan a las siete personas en el viaje hasta el hogar humilde del pastor. Allí el grupo tendrá habitación y comida para los próximos tres días. En el camino, recogen Dr. Carlos Vásquez, un médico local, que se ha ofrecido para ayudar. Llevan consigo diez cajas de medicamentos, cada uno diseñado para tratar a unos 200 pacientes. Esa noche, los voluntarios se sientan con el pastor y el médico local para planificar la misión de dos días. El día siguiente, el grupo viaja treinta minutos fuera de la ciudad a una iglesia local para ofrecer la atención médica. En el paseo por el pueblo, Dr. Vásquez y uno de los voluntarios hace varios anuncios sobre la ubicación de el lugar de la misión médica al público. Mientras tanto, la gente comienza a reunirse en el lado de la carretera para seguir el bus a la iglesia y poco después se forma una línea y crece más y más. El personal médico está compuesto por dos médicos y dos enfermeras y una vez dentro de la iglesia se inicia las consultas. Al mediodía, las lluvias torrenciales del huracán comienzan. En la misión, la gente corre para cubrirse y abren paso en la pequeña iglesia. Las demás personas que se quedaron afuera están agitados, frustrados, e inquietos. Están empapados, sin embargo no quisieron abandonar sus lugares en la línea. Para la seguridad de todos, las puertas se cierran a las 3:30 p.m. y la misión se suspendió por el resto del día. Aunque las fuertes lluvias continúan, el equipo debe viajar de regreso a la casa del pastor. En el camino, se encuentran con condiciones peligrosas y pronto las llantas del bus quedan atrapadas en el fango hondo. Todos saltan del bus y los hombres empujan el bus hasta la colina. El grupo todos llenos de lodo finalmente llegan a la casa del pastor, listos para sentarse a su primera comida del día; un plato de arroz, guisantes, y pollo. La mañana siguiente, la lluvia va disminuyendo y comienzan de nuevo la misión en una iglesia diferente en el pueblo. Por la tarde, se unen a los maestros de la escuela local quienes han preparado comida para los niños. El día después, los voluntarios salen para Santiago para regresar a casa.

No hay duda de que esta experiencia única ha creado un lazo fuerte entre los voluntarios y provocó un deseo genuino de servir a los necesitados. Después de la misión, Dra. Hernández, Dr. Vásquez, y Enfermera Giglio se mantuvieron en contacto. Un día, María Hernández tuvo una visión donde ella ve a un grupo reunirse para otra misión, así que animó a la Dra. Hernández para hacer planes para un nuevo viaje de misión médica. Después de analizar cuidadosamente la experiencia de la misión del 2005, Dra. Hernández consideró maneras de proporcionar una atención de calidad mejorada para los necesitados y de mejorar la seguridad en la misión.

En 2007, la Dr. Hernandez, sus padres, y Stacey Giglio unieron fuerzas con Pastor Marcelino y el Dr. Vásquez para lanzar una misión por su cuenta con mejorías importantes bajo el nombre “Llamados para Servir”. En este tiempo, nuevos miembros se unen al equipo y juntos cuarenta y uno voluntarios incluyendo un farmacéutico local y dos médicos adicionales, Dr. Otto Hernandez y Dr. Arturo Rivera participan en una misión de dos días a La Vega, República Dominicana donde 953 pacientes fueron vistos.

En 2010 y 2013, “Llamados para Servir” ha aventurado a otras zonas de la República Dominicana con el mismo objetivo en mente – “Para servir a los más necesitados en estas comunidades”.

“Llamados para Servir” ha superado muchos desafíos y obstáculos que han ayudado para guiarlos a mejorar y hacer cada misión médica lo mejor que puede ser.

Pueden ver más videos de nuestra última misión en la Republica Dominicana, haciendo, CLICK AQUI...

Te invitamos a ser parte de nuestro equipo para el próximo viaje a la Misión Médica en Nagua y Cevicos, República Dominicana